Los Brigadistas Internacionales, protagonistas del musical GOODBYE BARCELONA

goodbye barcelona

En 1936, mientras el fascismo se extendía por toda Europa, la Guerra Civil española comenzaba y más de 42.000 personas llegadas de todo el mundo venían dispuestas a ayudar. Eran los Brigadistas Internacionales. Goodbye Barcelona es un musical basado  en estos hecho reales, en los que unos valientes se unieron al conflicto para defender la República y combatir las tropas de Franco.

Aprovechamos la prórroga que el Teatre del Raval de Barcelona le ha concedido a la obra para entrevistar a su director escénico, Fran Arráez, y su actor protagonista, Pau Quero. Ellos tienen claro que los héroes de la historia, los Brigadistas Internacionales, fueron unos valientes: “Vinieron de todo el mundo a ayudarnos, a luchar por nosotros. Muchos perdieron aquí sus vidas. ¿Qué sería del mundo sin valientes? La historia está llena de ellos: hace poco despedíamos a Nelson Mandela, su valentía le llevó 27 años a la cárcel, pero logró acabar con el racismo en su país. Afortunadamente existieron y siempre existirán personas llenas de valor que saben que el mundo se puede cambiar”, explica Arráez.

La obra se estrenó a finales de 2011 en el Teatro Arcola de Londres, y durante 5 semanas fue un éxito de crítica y público. Ahora, gracias a un crowdfunding, podemos disfrutar del musical con producción catalana, una financiación masiva que “incluso superó la cantidad solicitada originalmente. Mucha gente se siente implicada con la temática de la obra, creo que eso fue determinante”, explica el director. “La verdad es que la gente se volcó con el proyecto desde el principio.  En menos de tres semanas el proyecto consiguió 6.000€. Fue un buen empujón para que se lograra hacer la producción catalana”, confirma Quero.

Fran Arráez explica que el proceso de casting de la obra fue complicado: “Vimos a más de 200 personas. La partitura de Goodbye Barcelona es compleja y algunos momentos requieren voces prácticamente líricas. Y a nivel actoral se requería mucha implicación ya que hablamos de guerra y lógicamente hay momentos dramáticos que sólo un buen actor puede transmitir. Juntar ambas cosas no fue tarea fácil, pero el resultado final es estupendo”.

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Resultado final que cuenta con 9 actores que su director describe así:

Pau Quero es Sam, el joven inglés que viene a España a luchar contra Franco. Este personaje era complicado de encontrar porque tenía que ser muy joven y a la vez su viaje y sus experiencias son bastante extremas. Cuando vimos a Pau en la primera prueba todos supimos que Sam tenía que ser él. 

Carme Mateu es Rebeca, su madre. Su voz nos cautivó desde el primer momento y además tiene algunos de los momentos más emotivos de la obra junto a Antonio del Valle, que interpreta a Esteve, el anarquista del que se enamora. Antonio es un actor y cantante experimentado con una gran trayectoria en el teatro musical, entre otros ha trabajado con Dagom Dagoll, y es un honor poder contar con él.

Carol Rovira es una estupenda actriz y cantante que además llena el escenario con su carisma y su belleza. Ella interpreta a Pilar, la joven española que vive una historia de amor con Sam. Pep Papell interpreta a Jack, el brigadista fanfarrón, el más experimentado. Pep ha cosechado estupendas críticas y el público se identifica mucho con su personaje.

Manuela Nieto y Patricia Paisal interpretan a La República, quizás el personaje más complicado de la obra, y también el más bello. Ambas ponen de pie al público literalmente. El talento de Joan Vázquez y Víctor Genestar aportan la sensibilidad que necesitaba el personaje de Georges, el soldado más idealista, amigo y defensor de Sam. La presencia y las grandes voces de Gara Roda y David Mauricio completan el reparto”.

Si tuviera que elegir un personaje, su director destaca a “La República. Un personaje que es simbólico, pero a la vez lo hemos trabajado cargado de humanidad. Sus apariciones son los momentos más emocionantes de la obra y sus canciones siempre arrancan ovaciones. El personaje está basado en La Pasionaria. De hecho, el final de la obra se basa en el histórico discurso que dio en Barcelona para despedir a las Brigadas Internacionales en noviembre de 1938″.

Pero en un musical, además de la parte interpretativa, es muy importante la parte sonora: “La partitura de Karl Lewkowicz es brillante, algunos temas están basados en canciones   populares del frente republicano como El  Jarama o La Internacional. No es un musical  convencional, hay algunos momentos corales realmente impresionantes. Además nuestro director musical, Dani Campos ha hecho un trabajo exigente y meticuloso y eso se nota“, detalla Arráez.

La obra comienza cuando el joven inglés Sam decide embarcarse en las Brigadas Internacionales para defender a España del fascismo. Su madre le echa tanto de menos que, después de un tiempo, decide venir también para defender la democracia y buscar a su hijo.

El actor Pau Quero encarna a Sam y reconoce que “tengo la suerte de trabajar con unos compañeros increíbles. Desde el primer día de ensayos, hemos tenido una muy buena relación entre nosotros y eso ha llegado al público. Mucha gente nos dice que la energía del grupo traspasa las butacas. Me siento muy orgulloso de formar parte de este gran elenco”. Para interpretar un papel ambientado en una época que no ha vivido, Pau explica que se lo ha trabajado “estudiando y haciendo trabajo de campo. He tenido que ver muchísimos documentales y leer libros como el Homenaje a Cataluña de George Orwell. Pasé parte del verano documentándome para poder afrontar el proceso de ensayos”.

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En su etapa en España, tanto el personaje de Sam como el de su madre, Rebeca, conocen el amor a través de Pilar, una mujer joven que intenta sobrevivir en medio de la guerra en Barcelona, y Esteve, un anarquista carismático: “Cuando el tiempo es revolucionario, el amor es mucho más intenso. Es lo que ocurre en el musical.  En tiempos de guerra los segundos son minutos;  las horas son días; los días son semanas… Todo se intensifica y se carga de valor. El riesgo de morir hace que todo se viva a flor de piel”, aclara Quero, quién cree que interpretar y cantar a la vez es “el doble de trabajo y el doble de disfrute. Cantamos para expresar lo que no podemos decir con palabras. El mensaje es tan intenso que creo que no se puede contar de mejor manera que cantando”.

Llevan ya dos meses de funciones con un público siempre entregado, de ese éxito viene la prórroga de semanas en cartel: “Todas las noches la gente aplaude en pie y las entradas se agotan casi todos los fines de semana. Estamos muy contentos. Los autores están encantados con la obra. Ambos la han visto: Judith Johnson, la autora del texto vino al estreno, y también Karl Lewkowicz, el compositor y letrista, que además estuvo muy presente en todo el proceso viajando varias veces desde Londres y ha sido de gran ayuda – explica Arráez-. Hemos tenido público que había visto el montaje original inglés y sus comentarios han sido estupendos. Una de estas espectadoras me decía que al estar contando una parte de nuestra historia se respiraba la emoción que nos provocaba y eso se transmitía mucho al público. Y que nuestra pasión favorecía mucho a la obra”.

En un espectáculo de estas características siempre hay anécdotas que contar. Su protagonista Pau Quero recuerda que tuvieron que “tener el musical montado en 3 semanas para poder participar en una subvención. Pero gracias a eso tuvimos un mes para trabajar mejor los personajes, crear antecedentes y trabajar más a gusto las escenas”. Su director rememora cuando “Empar López, la directora del Teatre del Raval y productora del espectáculo, me preguntó qué le sucedía a Carol Rovira, por que la había visto llorando y con sus compañeros consolándola. En realidad Carol estaba metida en su personaje. En este trabajo las emociones son parte del instrumento con el que transmitimos la historia y hay que ser muy valiente para ser un actor honesto. Los chicos de Goodbye Barcelona han sido muy generosos y eso se vive cada noche en las representaciones”. 

La producción original inglesa demostró que su éxito puede ir más allá de Barcelona: “Desde el estreno hemos tenido una media del 80% de ocupación. En estos momentos tan duros para el teatro y la cultura en general tenemos que estar muy agradecidos. Esto además demuestra que Goodbye Barcelona es un espectáculo rentable. Aprovecho para animar a posibles productores del espectáculo en castellano, o bien a programadores o distribuidores que quieran moverlo en catalán, también fuera de Cataluña. ¿Por qué no? ¿No disfrutamos de teatro en inglés, alemán, italiano en los festivales? Sería estupendo poder ver Goodbye Barcelona en catalán en Madrid, por ejemplo. Algunos me llamarán loco, pero sin locura, el mundo sería un lugar mucho peor”, sentencia su director escénico, Fran Arráez.

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