Cartel Chaplin XXL

Hinkel, el dictador de Tomeinia, se abalanza a recordarnos un pasado con mucho presente. Mientras tanto un humilde y hambriento barbero ilusionado en el amor, busca sin cesar a la chica de sus sueños. Un cliente, una cartera, mucho dinero, un camarero… Una chica triste, un barbero enamorado y una cena muy especial. Un borracho que llega tarde al teatro, un pianista molesto y un público a verlas venir. Una historia que comienza mal y termina… Es Chaplin XXL, el homenaje que ha creado, y protagoniza, Oskar Redondo sobre el cómico más conocido del cine. Hablamos con él sobre el paso de la obra por el Teatro Arlequín Gran Vía de Madrid.

  • ¿Cómo surge la idea de Chaplin XXL? 

Chaplin surge de una idea que siempre he tenido sumergida en mi cabeza. Creo que fue en la adolescencia cuando lo descubrí y desde entonces siempre soñé con poder jugar a ser él.

De hecho mi idea inicial era hacerlo en la calle por presupuesto y porque no sabía por donde empezar la verdad. Pero más o menos fue por noviembre de 2013 cuando le comenté por un lado a Nacho Marraco mi sueño de ser Chaplin en teatro y por otro lado a Carles Castillo. Además de haberlo hablado también con Luis Callejo, actor de la compañía y quien hace una colaboración especial en Chaplin XXL. Grandes amigos, actores y directores que se unieron para dirigirme, apoyarme y guiarme, y a los que les estaré siempre agradecido.

Pero vamos, yendo al grano, después de años trabajando como actor y formándome, creo que asumí a principios de año que podía y había llegado el momento de llevarlo a cabo. Así que nos pusimos en marcha, hablamos, creamos ideas, busqué vestuario durante semanas y poco a poco junto a Nacho Marraco fuimos iniciando y creando de la nada una historia con sentido y con la idea principal de que no fueran sketches sueltos sobre escenas de Chaplin.

Queríamos contar y mostrar con todo el respeto que se merece una bonita y cómica historia sobre el más grande cómico de todos los tiempos y creo que nos hemos acercado bastante.  

  • El montaje consta de tres personajes. ¿Quiénes son? 

Pues los tres personajes son Hinkel (el dictador de Tomeinia), el borracho (un personaje quizás no tan conocido de Charlie Chaplin) y Charlot (el vagabundo). 

Hinkel es un personaje con el que disfruto muchísimo. Podría estar haciéndolo durante horas y siempre me quedaría con ganas de más. Supongo que tiene que ver con el hecho de ser una clarísima parodia de Hitler, con esa forma exagerada de dirigirse a sus seguidores y sobretodo me divierto mucho con el texto, ya que es en un alemán inventado que a su vez tiene sus tiempos, su significado y mucho humor. 

El borracho, es otro personaje divertidísimo, que no diré cuando ni como, pero que su aparición en escena refresca mucho al público. Los levanta, les hace participar, jugar, divertir y reír. Es un personaje que hacía Charlie Caplin, vestido de smoking, parodiando al típico ricachón embriagado pero con mucho arte y destreza. La verdad es que me pasa como con Hinkel, me quedaría haciendo el borracho horas y horas.

Eso sí, es el único personaje de la obra que tiene un par de pautas de dirección, pero que lo demás es prácticamente improvisado y eso es lo que lo hace grande y divertido. Es un personaje que depende mucho de la energía del público y de las ganas de pasarlo bien que tengan. Así que ya saben, cada día surgen cosas nuevas. Eso me encanta! 

Y por fin llegamos al clásico, Charlot el vagabundo, que aunque en este caso tiene la profesión de barbero está inspirado en él. Un personaje humilde, humano, divertido y travieso, valiente pero a la vez inteligente si ha de salir corriendo. Quizás para mi, es el que más me exige, por su trabajo físico, su andar, sus gestos, su humor, su ternura… Quien se enamora de Hannah, interpretada por la actriz Carmen Morey con una sutileza y dulzura impresionantes.

Pero Charlot además tiene una dificultad añadida y es que todo el mundo conoce sus movimientos pero a un ritmo cinematográfico del fotograma de entonces, que para mí es uno de los factores que influyeron al gran humor de sus películas. Y claro a la hora de llevarlo al teatro tiene la dificultad de caer en el ritmo de la música que suena en directo al piano por Nacho de Lucas, en lugar de ir a su propio ritmo. En eso me han ayudado e insistido mucho en la dirección Nacho Marraco y Carles Castillo.

  • ¿Como te has preparado para el personaje?

Pues ensayando y ensayando y ensayando y viendo videos, películas, cortos y todo lo que he podido sobre Chaplin. Aunque una de las cosas que más me ha aportado y que me he dado cuenta después ha sido conocerlo más de lo que lo conocía como persona y no como personaje. Sobre todo descubrí por internet un documental con escenas inéditas de tomas falsas y momentos antes o después de rodar una escena.

Me encantaba ver cómo podía pasar de un extremo al otro. En eso me parezco mucho a él, no me cuesta pasar de una cosa a otra. Eso me divierte y vérselo a él me dio mucha tranquilidad. Eso sí, para poder llegar a interpretar a Chaplin hay algo que siempre tienes que ponerte en los ensayos, sino no sientes ser como él, y son el vestuario y el bigote.

Dicen que para reflejar en el público lo que uno hace o siente debe vivirlo y sentirlo, pues bien, a mi me pasa exactamente eso, es ponerme cada vestuario junto con el bigote y directamente sentirme cómodo, a gusto y disfrutando. Me siento Chaplin. Además desde jovencito he tenido bastante control del físico, creo que eso también me ha ayudado y beneficiado a la hora de los ensayos. 

  • Además del creador y actor, eres productor de la obra. ¿Qué expectativas tienes con este montaje? 

Todas. Nunca antes había cometido la locura de producir un espectáculo de teatro ni de atreverme como actor con semejante mito, pero con Chaplin lo vi claro. No se si tendré el apoyo necesario y la suerte justa para poder llevarlo a cualquier lugar. Pero si me hubieran preguntado alguna vez que personaje u obra de teatro sería la mejor apuesta para viajar a cualquier parte, donde no existan fronteras de idioma y donde todo el mundo pueda querer verlo y disfrutarlo, aunque solo sea por la mera curiosidad de ver que tarado ha tenido la osadía de subirse a un escenario con semejante bestia de la interpretación, sin duda alguna habría dicho “Chaplin”. En definitiva, las expectativas son las que el público decida y las que la suerte nos permita. 

  • ¿Que destacarías del espectáculo? 

Creo que destacaría la responsabilidad y el respeto con el que todos hemos asumido este precioso reto. El trabajo en equipo, la confianza en el otro, la generosidad por parte de mis compañeros. La dirección, la música en directo, la comunicación entre todos…

Puede sonar a querer quedar bien con mis compañeros, pero es que realmente es una puesta en escena en la que todo depende de cada uno de nosotros. Es como una hilera de fichas de dominó, cada una debe estar en su lugar, bien colocadas y darle el toque necesario de cada uno para que todo acabe bien rodado.

En cuanto a si tengo que destacar algo de cara al público, es la predisposición con la que entran a ver el espectáculo. Es algo que me hace gracia, todo el mundo conoce más o menos a Chaplin pero no se imaginan que carajo vamos ha hacer. Y lo mejor de todo es que al terminar conseguimos sorprenderles, emocionarles y divertirles. Eso es lo mejor de todo. 

  • ¿Cómo animarías al público a ver Chaplin XXL? 

Chaplin creo que hay que verlo por derecho y por necesidad. Por derecho como público de disfrutar con un espectáculo fresco, dinámico, alegre, divertido, emocionante, social y cultural. Y por necesidad porque en poco más de una hora te transporta a diferentes estados de ánimo además de mostrarte un claro mensaje de amor, de risas, de bondad y de esperanza.

Pero lo más importante es que hay que verlo porque es diferente a todo, aun imaginándote que podría ser. Hasta que la gente no lo ve, no salen de la duda. Creo que al público lo que más puede llamarle la atención a la hora de decidir ir a verla es su propia imaginación del como, quién y porque. 

  • ¿Qué acogida crees que tendrá la obra? 

Pues hombre, creo que será buena. Obviamente en esto del teatro, cuando no tienes una producción fuerte detrás con carteles por toda la ciudad, saliendo en prensa e informativos, etc, lo que cuenta es trabajar duro y pensar, confiar y creer que todo tiene que ir bien y lo demás ya se verá. Creo que si seguimos así, siendo constantes, tendrá una gran acogida antes o después. Las pequeñas grandes compañías como Teatro del Barro, la mejor inversión que tenemos es nuestro tiempo, nuestro trabajo y nuestra ilusión, y eso, es lo que tenemos que intentar transmitir al público que venga a vernos.

 

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