WYOMING desencadenado al ritmo de rock and roll en el teatro

WYOMING DESENCADENADO

Nos acercamos a las 22:15 al Teatro Compaq Gran Vía, cogemos nuestras entradas y nos ponemos en una increíble cola que nada tiene que envidiar a las que se forman en la acera de enfrente con el Rey León. Esperamos, esperamos y volvemos a esperar. El estreno de “Wyoming desencadenado y los Insolventes” ha aglutinado a tantos famosos que el ‘photocall’ se ha alargado más de lo que se esperaba.

Son ya las 23:00, se alza el telón del teatro madrileño y empiezan a sonar la batería, la guitarra, el bajo y el teclado. Se asoma un Wyoming que coge otra guitarra eléctrica y entona un tema de rock & roll. Aquí comienza una hora y media de risas ininterrumpidas y buena música.

‘El héroe’, como le gusta que se dirijan a él, empieza cuestionando a Dios y la biblia y continúa con un análisis del panorama político y económico del país. Todo esto con un humor ácido que sale de su boca con pura verdad. Y es que ésta es su mayor característica, la verdad. Como él mismo dice “Yo voy a deciros la verdad, no como ellos (los políticos). No os confundáis, queridos amigos, decir la verdad no significa estar en lo cierto, sino no mentir”. Amén. Wyoming lo cumple y satiriza con una agudeza brillante lanzando flechas a todo lo que puede.

Cada veinte minutos enlaza el monólogo con una canción que toca con su banda y sigue dándole sentido al espectáculo.  Es admirable lo bien que hila éste hombre los distintos temas que trata sin que te des cuenta.

Tras una de las canciones se oye en el patio de butacas “¡Wyoming, el botón, el de la barriguilla!”. Hay que decir que llevaba desde el principio de la obra con éste desabrochado, pero su amigo Santiago Segura fue el único que se atrevió a decírselo. Pura complicidad.

Nos enseñará la diferencia entre “polla”, “pene” y “picha”; entre “coño”, “vagina” y “chocho”… Se reirá de Rajoy, de Esperanza Aguirre, de Merkel y de él mismo. Si hay algún momento en el que no estás soltando continuas carcajadas es en el que sonríes admirando la cantidad de verdades de la situación actual del país que el presentador expone de una manera tan clara y sencillamente maravillosa. Da gusto.

El Gran Wyoming se despide y acaba con un “Les exijo que sean felices”. Lo intentaremos, maestro. Esta noche, por lo menos, lo has conseguido.

Anuncios

Quiero decir que...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s