Una mujer que interpreta un personaje o un personaje que interpreta a una mujer. En esta pieza teatral somos testigos del poder de la situación, el poder que ejerce el entorno en una mujer/actriz que aparentemente sabe quien es, pero sus actos crean una ruptura entre la realidad y la ficción. La culpa es un infierno. El teatro es la evasión. Las circunstancias la trampa.

Fin.landia es un montaje producido por el colectivo Fisión Escénica con un texto de Arturo Sánchez. La Nao 8 es el espacio donde Darío Sigco dirige a la actriz Irene Galán a quiénes entrevisto para saber más sobre el espectáculo.

¿Ser actor ayuda a entenderlos cuando eres el director de una obra?

DARÍO: Por supuesto, admiro a los directores que no han pasado por el proceso de ser actor, me parece una tarea tan compleja que yo desde luego he necesitado experimentar para saber qué lenguaje usar, qué metodología y qué vías de comunicación abrir o cerrar con mis actores y actrices. Dirigir a un actor para un espectáculo es como tener un bebé al que tienes que enseñar a andar solo. El bebé al principio se cae, tienes que darle la mano, guiarle con paciencia, pero con un objetivo muy claro –como al actor cuando empieza con la creación-, poco a poco sueltas su mano. Poco a poco éste crece y comprende. El bebé va solo, de vez en cuando tienes que volver a coger su mano –como en los ensayos-, a veces él se sujeta a la pared –el actor que resuelve-,  pero un día, sin que te des cuenta, el bebé está andando solo, sin pared, sin manos. Ha crecido. Yo llegué a entender esto  cuando aprendí a andar sin manos.

Tu actuación sobre el escenario, ¿es una interpretación o una posesión?

IRENE: Es una interpretación que se mete en lo más profundo y oscuro del personaje, es bastante complejo porque tiene muchas capas y me ha costado mucho llegar a ciertos lugares, pero el poder dejarse llevar  a estos lugares y traspasar mis miedos  e inseguridades como actriz también me ha hecho romper ciertas barreras a la hora de disfrutar del personaje.

¿Son todos nuestros actos consecuencia del pasado? ¿Heredamos el bien y el mal en nuestro ADN?

DARÍO: De nuestro pasado, creo que siempre. Nuestras decisiones siempre tienen consecuencias, a veces gratificantes, otras veces dolorosas, pero si las tomamos como modo de superación, son llevaderas, incluso aprendes de ellas.

Llevamos de todo en nuestro ADN, somos una gran red emocional. España es un ejemplo claro, con el franquismo y la guerra civil, los españoles llevan una carga, una herida que cuesta cicatrizar, pero este tema ya está más que visto. En mi opinión, todos llevamos heridas de otros en la piel. Cada una con la suya hace lo que le da la gana. Menos mal que somos libres de decidir qué hacer con nuestras heridas.

IRENE: En mi opinión  los primeros años de vida de una persona son muy importantes ya que es cuando se crean la mayoría de traumas y eso si depende del ADN suponiendo que son tus padres y familia quienes te educan, si te educa otra persona quizá adquieras también su manera de ser, todos sabemos que los niños son como “esponjas”.

Que todos nuestros actos sean consecuencia del pasado puede afectar  lógicamente, pero también cuando una persona adquiere su personalidad y madura puede cambiar ciertas cosas,  existe mucha gente que ha tenido una infancia muy dura pero ha sabido luchar y salir adelante y no se excusa en todo lo que hace mal por haber tenido estos problemas. Por otro lado hay gente que va de mártir por la vida y todo lo malo les pasa a ellos es porque tienen mala suerte, pero ellos nunca tienen la culpa.

fin.landia teatro

Vivir en un determinado lugar, espacio, tiempo, hace de nosotros las personas que somos. Hemos permitido que las circunstancias condicionen nuestro comportamiento, ¿qué opinas?

DARÍO: Que siempre hay una opción, no podemos justificar los actos de nadie. Todos somos culpables y victimas al mismo tiempo, unos miran y callan, otros ejecutan, y raras veces alguien denuncia y lucha.

IRENE: El carácter cultural hace mucho, pero la personalidad de cada persona es un mundo, no hay que generalizar, ya que puede haber andaluces muy serios también, a pesar de tener la fama de chistosos.

Una de las preguntas de la obra y que te hago a ti es: ¿Podemos romper con el estigma?

IRENE: Yo creo que sí, pero depende mucho de la fuerza de voluntad y personalidad de la persona, en ocasiones todos nos podemos meter en líos, de los cuales no todo el mundo sale, ya sea porque tenga más o menos apoyo, o porque sienta comodidad aún sabiendo que lo que esta haciendo esta mal y no hace nada por cambiarlo.

¿Por qué quiere el personaje dejar de hacer siempre el mismo personaje?

DARÍO: Porque la culpa le ahoga y los recuerdos de sus actos le atormentan. Ella quiere cambiar, necesita aires nuevos, respirar. Como todos.

IRENE: Porque le ha tocado hacer un personaje que no le gusta, pero ella no tiene esa fuerza para intentar cambiarlo, es del tipo de personas que se queja mucho, pero no actúa para poder cambiar lo que no le gusta, porque cuesta un esfuerzo y asume que es la vida que le ha tocado.

¿Cómo es el espacio escénico que has creado para el personaje en la función?

DARÍO: El espacio escénico lo he creado para el público, no para el personaje. El personaje (el texto) me dio las pistas de cómo crear este espacio, de hacia dónde ir. Luego este espacio me sirvió como herramienta para trabajar con la actriz y crear diferentes atmósferas.  Como consecuencia tenemos un espacio casi vacío, con una silla que simboliza su estado de seguridad, un juego de luces que pone en evidencia el frío que quema y una música que acompaña el movimiento y las acciones.

IRENE: El espacio escénico es muy frio y vacío,  solo hay una silla que es su única vía de escape, es una similitud a como se siente la protagonista, que nunca ha tenido ni sentimientos, solo en una ocasión y se los truncaron.

¿Hay que ser valiente para ver Fin.landia?

IRENE: Pienso que hay que ser tan valiente como a enfrentarse a veces a descubrir quien es uno mismo,  y a veces duele darse cuenta como somos, pero es el primer paso para poder cambiarlo si no nos gusta.

DARÍO: Hay que estar dispuesto;  a viajar, perderse. Sí, hay que ser valiente.

Recomiéndanos una obra que hayas visto últimamente:

DARÍO: No ando mucho por el teatro últimamente, la sala de ensayo me tiene atrapado, lo último que vi y me gustó fue La abducción de Luis Guzmán en el teatro Lara, un trabajo de interpretación por parte de la mayoría del elenco espectacular, un texto que atrapa si te dejas y un cuidado en la puesta en escena maravilloso.

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