Berto y Manu se conocen y enamoran a sabiendas de que su historia está abocada al fracaso desde el principio. Sin embargo, para Berto no hay excusas; él sabe que el amor es lo más importante y para conseguirlo estará dispuesto a cualquier cosa. Es por eso que tendrá que enfrentarse a esas sombras que habitan en su interior y que intentarán aniquilar esta absurda faceta romántica con el fin de su propia felicidad. 

Luz frágil llega a Nave 73 tras girar por diferentes salas de la capital. Hablo con su autor y director, Luciano Muriel, para saber más sobre esta historia de amor.

 ¿Cómo te llega la idea del argumento de Luz frágil?

Supongo que surge de la necesidad de contar una historia de amor desde un punto de vista más atípico. Nuestro espectáculo no narra un romance al uso, sino que muestra el conflicto interno de un personaje que lucha consigo mismo por mantenerse fiel a sus ideales, por muy absurdos que a priori puedan resultar. Además, la idea de utilizar el mundo gay como marco me ha permitido demoler ciertos estereotipos y clichés que existen en el imaginario colectivo y que, desde luego, no son más que falsas caricaturas producidas por la cultura heteropatriarcal.

Juan Paños, Abel Guillot y Pablo Remiseiro son los actores protagonistas. ¿Qué han aportado a tu texto?

Sin duda los tres han sido ingredientes indispensables en el proceso de creación. Desde los ensayos, pese a que el texto ya estaba terminado, siempre han propuesto ideas que han logrado que el espectáculo se convirtiese en lo que es ahora. Para mí ya es imposible concebir Luz frágil sin ellos porque desde el primer momento han aportado su talento y su trabajo con total ilusión y cariño hacia el proyecto. Eso es algo que se respira en cada función.

Uno de los personajes es la voz interior del protagonista que quiere aniquilar su parte romántica para que sea feliz. ¿El amor nos ciega y dejamos de ser nosotros?

En absoluto. De hecho, yo diría que somos más nosotros que nunca. ¡Cuando estamos enamorados no podemos disimular! En Luz frágil se enfrentan las luces de ese romántico que necesita creer en la eternidad y las sombras de ese hedonista vicioso que prefiere disfrutar de cada instante. El espectador en seguida identifica que ambos personajes también habitan en su interior, y que todos hemos de negociar con ellos para conseguir ese equilibrio que a veces parece imposible. Al final, ni las luces brillan tanto ni las sombras son tan tenebrosas.

Más de ocho meses en cartel conquistando al público poco a poco. ¿Alguna opinión de los espectadores que te haya llamado la atención?

Hemos tenido la suerte de recibir muchas críticas positivas y casi siempre muy constructivas. Para nosotros el mayor reto ha sido representar nuestra obra en lugares cuyo público podría mostrarse hostil debido a que la homosexualidad sigue incomodando a muchos. Sin embargo, la sorpresa para nosotros ha sido muy grata al ver, no sólo que espectadores de todo tipo han disfrutado de la función, sino que además han agradecido que nos atrevamos a representar una historia como esta en determinados espacios.

LUZ FRÁGIL teatro

Tras el paso por La Usina y Estudio 3, ahora llegáis a Nave 73. ¿Habrá algún cambio en el montaje?

Siempre hay cambios. Y cuando digo siempre no exagero ni un poquito. Después de tantas funciones los actores ya tienen la obra perfectamente encarnada, y por tanto podemos permitirnos que en cada función experimenten, improvisen e incluso aporten nuevos giros argumentales. Por ejemplo, la sombra de Berto es un papel que da mucho pie a la improvisación; y si es así de chispeante es, en gran medida, a las ocurrencias de Pablo.

Eres el responsable, también, de la compañía que produce la obra, Limbo teatro. Vuestro primer montaje fue Contigo todo perfect, ahora Luz frágil, ¿puedes adelantar algo de la tercera producción si es que ya la tienes en mente?

Aún es pronto para hacer hincapié en ello, pero sí me gustaría seguir abordando los problemas y preocupaciones del mundo LGTB, ya no con la visión de un colectivo que lucha por sus derechos, sino desde un punto de vista más íntimo e individualista que refleje sus contradicciones. Creo que existe una serie de problemas que son invisibles incluso dentro de este mundo, y considero que yo podría plantear ciertas preguntas al respecto. 

El montaje nació en la escuela RESAD no hace ni un año, para después dar el salto al circuito profesional. ¿Cómo se podría ayudar a los jóvenes dramaturgos?

Este es un debate que surgirá siempre que juntes a dos o más dramaturgos. Estoy seguro de que hablo en nombre de una gran mayoría cuando digo que el teatro público tendría que apostar más por los autores vivos.  A ninguno nos gustaría tener que morirnos para ver montados nuestros textos.

Alguna obra que hayas visto últimamente y quieras recomendar:

Hace poco pude ver en el Teatro del Arte la obra Auto(in)definido de la compañía Teatro Acción Candente. Me fascinó porque no me esperaba una lectura del mito del Don Juan tan actual y, sobre todo, tan cruda y realista. Se la recomiendo tanto a los que sospechan que pueden ser una especie de Don Juan como a los que sospechan haber sido víctima de él, porque puede que también hayan sido verdugos.

¿Alguna pregunta que te gustaría contestar y nunca te hacen? 

Curiosamente siempre me preguntan si Luz frágil está hecha para que sólo se identifiquen los gais, pero nunca me han preguntado, por ejemplo, si el musical de El Rey León está hecho para que sólo se identifiquen los leones. La respuesta en ambos casos es: creo que no. Aunque lo de los leones no puedo asegurarlo.

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