Hacía tiempo que le tenía ganas al Teatro Bodevil y más después de saber que en sus 70 años de historia ha sido un prostíbulo, un club privado y una sala de fiestas, pero lo que más me cautivó fue su pasado masónico, incluso hoy día se pueden ver en sus paredes símbolos de esta sociedad secreta.

Como fui la noche de Halloween el espectáculo ofrecía un pasaje del terror antes de la función. Un recorrido por el sótano del teatro en los que la oscuridad, criaturas extrañas y sustos eran protagonistas. Sería una buena idea hacerlo antes de cada función.

Una vez alcanzas la luz ves que has llegado al patio de butacas del teatro que se ha convertido en una sala de cabaret con mesas y sillas para poder degustar sus platos o tomar una copa.

Como dicen ellos mismos, La cena de los malditos “no es una cena, tampoco un espectáculo, es ambas cosas y ninguna al mismo tiempo”. El show tiene varias opciones: espectáculo con copa, con cena, o el todo completo, pero en cualquiera disfrutas del desenfreno y erotismo de Madame Dissolue y sus malditos.

Si optas por la opción con cena, puedes degustar 8 deliciosos platos servidos durante el espectáculo. El día que fui yo el menú estuvo compuesto por entremeses ibéricos, roll de tramezzini, tempura de verduras, ravioli de marisco, brocheta de parrillada, burguer de ternera, misterio de chocolate y cañitas crujientes de crema. No te preocupes porque no te quedarás con hambre.

La Cena de Los Malditos

Gabriel (Litus) nos da la bienvenida con un solo al piano mientras los malditos salen al escenario para dar paso a Madame Dissolue (Beatriz Ros) en su papel de anfitriona. Los malditos vienen de los suburbios y están obligados a representar la misma función durante toda la eternidad. Una de las cosas que más me gustaron fue la improvisación del show ya que, aunque tienen un guión establecido, los invitados tienen mucha importancia en este montaje.

El show nos ofrece acrobacias aéreas, actuaciones musicales e, incluso, coreografías acuáticas en su burbuja de agua. Todo ello envuelto en un vestuario perfecto para la función y espectacular en Madame Dissolue. Si algún pero tiene es el guión, le falta cierto sentido argumental pero al final da igual porque lo que importa es el show.

Litus y Beatriz Ros son dos voces potentes que le dan fuerza al espectáculo y ella, además, interpreta a la perfección su papel, una actriz todoterreno que merece no bajarse nunca de las tablas. Junto a ellos está el pícaro Notario interpretado a la perfección por Miguel Ángel Collado.

Los acróbatas ofrecen shows de barra y contorsionismo ejecutados correctamente pero el que más llama la atención es la coreografía acuática que supone una novedad en shows de este tipo. La cantante Keisy es la otra estrella del espectáculo pero le falta la fuerza en la voz que bien merece su personaje.

El ambiente entre los comensales era de alegría y complicidad y es que a La cena de los malditos vas a pasártelo bien y si es en grupo mejor, aunque lo que más predomina son las parejas. Y si te quedas con ganas de más no hay problema porque el Teatro Bodevil se convierte en una discoteca después de la función. Una experiencia que hay que vivir al menos una vez.

POSITIVO + Beatriz Ros, caracterización, cena + espectáculo
NEGATIVO – Guión
NOTA: 8.5

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