Alberto Velasco es uno de los directores con más obras en cartel actualmente (Cliff, Delicia, Danzad malditos…) y por eso ya tardaba en ver algo suyo. Delicia ha sido mi primer plato de su menú.

El teatro Lara abre las puertas de su piso inferior para que asistas a un banquete de surrealismo, fantasmas, verdades y, por supuesto, comida. Y si tenemos en cuenta que la función es a la una del mediodía, te aseguro que te entra hambre, de todo.

Delicia es una portera que vive en su propio mundo junto a fantasmas, vírgenes que cantan y exorcismos. Un día recibe la visita de familiares que no encajan en su forma de vida y para colmo quieren echarla de su casa, de su trinchera, y Delicia por eso no pasa, la defenderá con uñas, dientes y cuchillos.

delicia teatro lara

El texto de Triana Lorite ahonda en el comportamiento humano, las relaciones familiares y la religión pero aderezado con humor para que entre mejor. Situaciones humanas que se intensifican en un clímax plagado de referencias bíblicas y alusiones al conflicto árabe.

Juana Andueza es el centro de toda la trama con su personaje ordinario y entrañable por igual que hacen de ella una delicia. De ella nacen dos submundos: los fantasmas y los vivos, y estos últimos son los peores, porque los primeros los controla pero los segundos se le rebelan.

Carmen Navarro es la hija mandona y altiva que visita a su madre para decirle que vive en una locura. Ella la quiere sacar de ese mundo por la fuerza pero Delicia tiene dos aliados en su bando, sus apofenias: Juana Cordero en su papel de hija de los señores de la casa en la que Delicia era portera y David Bueno cantando mientras toca le ukelele y se presenta cual Virgen. Una dramedia onírica que me la imaginaba todo el rato en un corto y/o largometraje dirigido, también, por Alberto Velasco.

delicia teatro lara

La escenografía de Alberto Puraenvidia también divide las dos subtramas de Delicia: primero el surrealismo con un gran banquete repleto de manjares y después el realismo con el salón donde discute con su hija y su repelente nieta interpretada por una Lucía Caraballo con mucha seguridad pese a su corta edad. Felicitaciones también para el sugerente y llamativo vestuario creado por Sara Sánchez de la Morena.

La obra es una delicia de-mente. De mente por el trasfondo filosófico, y demente por el surrealismo que la envuelve en los 60 minutos de montaje. Se hace corta y te quedas con ganas de más, pero como me dijo una vez una profesora: “De la mesa hay que levantarse siempre con un poco de hambre”.

POSITIVO + Texto, dirección e interpretación
NEGATIVO – Te quedas con ganas de más
NOTA: 9.5 Excelente

Texto: Triana Lorite
Dirección: Alberto Velasco
Reparto: Juana Andueza, Juana Cordero, Carmen Navarro, Lucía Caraballo y David Bueno

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